Situación en la familia

 


Contenidos

 

 

El niño sordo, hijo de padres sordos

El niño sordo de padres sordos que usan la lengua de señas argentina desarrolla su propio lenguaje y está inmerso en un proceso comunicativo natural por ser parte de una familia donde todos usan una lengua que puede comprender. La interacción social y lingüística de los padres sordos con sus hijos sordos es semejante y tan compleja como aquella de los padres e hijos oyentes (de hecho, las experiencias muestran un considerable paralelo en el proceso de aprendizaje entre estos niños sordos y los niños oyentes). Este proceso de interacción contribuye a que el niño no solo ponga en funcionamiento sus capacidades lingüísticas y comunicativas, sino que también vaya formando una identidad social propia.

La adquisición de la lengua de señas argentina es, pues, un proceso natural debido a que los niños sordos de padres sordos la construyen progresivamente, sin conciencia, en el trato diario, dentro de un contexto, donde existen datos previos, imágenes y pistas, y de una forma natural y espontánea, sin ningún tipo de intervención especifica, hasta que llegan a la competencia adulta. (Del mismo modo que los niños oyentes aprender a hablar de sus padres oyentes).

Esto es posible ya que interactúan con una lengua que es apta y natural para ambos: la lengua de señas argentina, que además de cumplir todas las funciones básicas que tienen las lenguas habladas, a través de ella el niño sordo es capaz de asimilar la realidad que lo rodea, es decir, socializarse y conocer el mundo. La lengua natural constituye un rasgo cultural que ha heredado y actúa como un factor integrador a través de la cual el individuo asimila su cultura.


 

El niño sordo, hijo de padres oyentes

El 95% de los niños sordos tiene padres oyentes. Este es un porcentaje que coincide a nivel mundial. Los padres oyentes de los niños sordos generalmente no han tenido contacto previo con otros sordos. Por eso, cuando se diagnostica que su hijo es sordo desconocen lo que va a suceder con la crianza, el desarrollo del lenguaje, la escolaridad y la vida adulta de este niño. Ahí es cuando los padres comienzan a deambular por diferentes consultorios, recurren a fonoaudiólogos, otorrinos e intentan contactarse con otros padres y con información que los pueda guiar.

El niño sordo de padres oyentes puede presentar crisis en su desarrollo cultural y de identidad, ya que se enfrenta a una cultura oyente propia de su familia y la de las minorías sordas con las cuales tiene experiencias tempranas al ingresar en la escuela para sordos. Las crisis de identidad pueden dificultar las posibilidades futuras de socialización y desarrollo intelectual y social, puesto que una identidad confortable en un proceso comunicativo natural es un requisito indispensable para todo proceso de aprendizaje (Behares, Massone y Curiel, 1990).

Los niños sordos son, desde la sociología y la antropología, miembros reales o potenciales de una cultura y una comunidad lingüística diferente, que posee una lengua y modos de interacción que les son propios. Pero ya que la mayoría de los niños sordos tiene padres oyentes y puesto a que se ven forzados a interactuar con la comunidad mayoritaria oyente, el niño sordo está llamado a ser multicultural. Respetar a la persona sorda y su condición sociolingüística implica, pues, tener en cuenta su pleno desarrollo como miembro de varias culturas a fin de que pueda darse en él un proceso psicolingüístico natural. De este modo, el niño sordo tendrá la posibilidad de desarrollarse como un verdadero bilingüe, manejándose tanto en un ambiente de sordos como de oyentes y usando tanto la lengua de señas argentina como el español escrito, ya que sus potenciales lingüístico-cognitivos son los mismos que los del niño oyente.

 

Los niños sordos y la lectura en el hogar

Aprender a escribir para un niño sordo no es sólo aprender a manejar una técnica diferente para una lengua que conoce (como ocurre con el niño oyente), sino que implica el aprendizaje de una nueva lengua, en nuestro caso el español. Como los niños sordos no pasan previamente por el período de adquisición del español hablado, y como su comunicación no puede realizarse a partir de un canal oral-auditivo, el acceso a la información y a la comunicación con sus padres se realiza en lengua de señas argentina y desde esa lengua los niños acceden al español escrito.

La alfabetización es un proceso profundamente social que entra en la vida de los niños a través de la interacción; su desarrollo depende de la variedad y calidad de experiencias por las que atraviese el niño en la cultura de lo escrito en la que se encuentra inmerso. La educación formal escolar tiene por objetivo alfabetizar, pero es necesario reconocer que el proceso de alfabetización comienza mucho antes de que los niños concurran a la escuela.

El gusto por los libros y el descubrimiento y desarrollo de las habilidades para la lectura y escritura se desarrollan mejor cuando los niños provienen de hogares en los cuales el contacto con materiales escritos es frecuente desde los primeros años de vidas. Estos niños en general se caracterizan por aprender a leer y escribir tempranamente y con mayor naturalidad. Entonces, los padres de niños sordos, del mismo modo que los padres de los niños oyentes, pueden jugar un papel clave en tanto facilitadores de la alfabetización temprana si ofrecen a sus pequeños hijos oportunidades de participar e involucrarse en actividades en las que leer y escribir se convierten en actos naturales, cotidianos, útiles y necesarios, por ejemplo: escribir cartas, leer prospectos, leer el diario, anotar llamadas telefónicas, escribir listas de compras y participar de la lectura de un cuento. Una vez que conocen para qué se emplea el texto escrito, se comienza a guiar su aprendizaje en dirección de construir propios significados de lo que un adulto le cuenta o le lee.

El contacto con libros provoca oportunidades para observar, demostrar, explorar, interactuar y cooperar. El acto de la lectura compartida contribuye a estimular el desarrollo de habilidades tanto cognitivas como lingüísticas, a familiarizarse con las convenciones de la lengua escrita, a desarrollar la imaginación y creatividad, a analizar la realidad y diferenciarla de lo abstracto, a construir estrategias de predicción y comprensión, a anticipar, inferir, verificar, es decir todas las estrategias básicas para convertirse en buenos lectores. Leerles a los niños en lengua de señas argentina, es el primer paso hacia la alfabetización.

Los encuentros a partir de la lectura brindan el marco ideal para mejorar los vínculos ya que producen intercambios positivos, afectivos y satisfactorios entre padres e hijos, los contacta con el placer y el goce que los lleva a disfrutar de la palabra.


 

Recomendaciones

¿Qué debemos tener en cuenta en el cuidado de nuestros niños sordos?

  • Los niños sordos, como todos los niños necesitan un idioma para comunicarse. Por medio de este idioma podrán contar sus necesidades, alegrías y temores. Para los niños sordos la Lengua de Señas Argentina (LSA) es el idioma natural porque es visual y no necesita de la audición para desarrollarse.
  • Busque formas visuales para comunicarse con su hijo. Si Ud. puede, aprenda la lengua de señas argentina. Esto va a facilitar la comunicación directa con su hijo y no necesitará pedir ayuda a otras personas para explicarle lo que Ud. le quiere decir.
  • Antes de hacer algo con su hijo, explíquele a él lo que va a ocurrir. Si van a salir, a comer, a bañarse, avísele antes. Así su hijo no vivirá cada situación como algo inesperado.
  • Para llamarle la atención asegúrese primero de que su hijo sabe que Ud. está cerca o ubíquese dentro de su campo visual. No lo tome por sorpresa.
  • Su hijo aprenderá el español como segunda lengua. Usar la LSAL desde chiquito no le impedirá aprender la Lengua Española sino que al contrario se lo facilitará. De esta manera, se convertirá en una persona bilingüe.
  • Comparta con él momentos de lectura, y empleen juntos diversos usos y propósitos de la lectura y escritura experimentándolos desde las diversas actividades de la vida cotidiana.
  • Algunos niños sordos, pero no todos, pueden aprender a hablar. Pero incluso quienes lo logran requieren un aprendizaje que lleva muchos años.
  • Propóngale a su hijo encontrarse a jugar con otros niños sordos, para que se relacione con niños con los que pueda compartir formas de actuar, intereses y sobre todo con los que pueda comunicarse libremente.
  • Póngase Ud. y su hijo en contacto con adultos sordos. Así conocerán la vida independiente que llevan todos los sordos. Acérquese a alguna asociación de sordos.
  • No piense que la sordera es siempre la causa de lo que le pasa a su hijo. Por ejemplo, si su hijo no entiende matemáticas no es por su sordera. Tal vez no entiende el idioma o la forma de la persona que le está explicando.
  • Un niño sordo pueden desarrollarse igual que cualquier otro niño si está en un ambiente que le permita comunicarse.
  • Su hijo tiene derecho a recibir una educación de calidad, y aunque a veces requiere tiempos más largos porque tiene que aprender una segunda lengua, puede lograr lo mismo que cualquier otro niño. Y recuerde que la escuela necesita de la participación de los padres para obtener buenos resultados.
  • Si le recomiendan realizarle un implante coclear a su hijo, es importante informarse si será útil para SU hijo, si podrá sostener (económicamente y en tiempo) la rehabilitación que necesita, si podrá comprarle las pilas y los repuestos, etc. y antes recuerde que los implantes cocleares NO transforman a un niño sordo en un niño oyente.
 
     
home | quienes somos | situación | proyectos | bibliografía | contactanos
Canales Asociación Civil – Sánchez de Bustamante 191, PB "C" Capital Federal