Situación en la educación

 


Educar desde el bilingüismo

La educación de los sordos y las diferencias entre las posturas educativas se han definido siempre a partir de un mismo eje: la lengua. Los cuestionamientos que hoy se le hacen a la enseñanza de las lenguas orales en las escuelas de sordos, se dirigen ahora a encontrar “el camino de la educación de los sordos” en las lenguas de señas: las lenguas de señas como lenguas naturales, las otras lenguas (orales y escritas) como lenguas segundas(1). De esta concepción deriva la definición de “educación bilingüe” para los niños sordos.

Es imprescindible tener en cuenta (para no correr el riesgo de concentrarnos una vez más en un eje que dirija la educación de los sordos hacia una sola dirección) que las concepciones sobre primera lengua y segunda lengua planteadas en la educación bilingüe están basadas sobre análisis mucho más profundos acerca de los sordos y la sordera, la pertenencia a un grupo, el concepto de diferencia, la tolerancia, la pedagogía general, la educación especial y la formación docente. Por eso, en este período de transición hacia una educación “de” los sordos, y no sólo “para” los sordos, es indispensable no solamente aceptar la lengua de señas como la lengua de los sordos, sino también estimular la reflexión y la discusión profunda acerca del modelo pedagógico o de una didáctica especial.

La educación bilingüe para sordos deberá considerar el diseño de una escuela accesible lingüísticamente a través del uso de la lengua de señas, pero también debe estar pensada para que sea visual y culturalmente accesible: es decir que contemple el respeto por la cultura de la comunidad sorda e implemente un entorno lingüístico apropiado para el niño sordo, que le da la libertad más fundamental: comunicarse en su propio idioma.

El modelo bilingüe-multicultural o “educación de los sordos” propone, entonces, dar acceso al niño sordo a las mismas posibilidades psico-sociolingüísticas que tienen todos los niños. Será solo de esta manera que el niño sordo pueda actualizar todas sus capacidades lingüístico-comunicativas, expandir sus potenciales dentro de la cultura sorda, aprender los contenidos, desarrollar su lengua, construir una identidad confortable y aproximarse a través de ella a cualquier otra cultura y aprender cualquier otro idioma desde la lecto-escritura.

Las investigaciones en diferentes campos de la ciencia que demuestran que los niños bilingües poseen una percepción metalingüística que influye positivamente en el rendimiento escolar. El argumento consiste en que el bilingüismo se traduce en un aumento de las capacidades metacognitivas (las posibilidad de monitorear los procesos de comprensión) y metalingüísticas (la capacidad de considerar el lenguaje como objeto de reflexión, manejando forma y función) que, a su vez, facilita todo aprendizaje lingüístico y conduce a mejores logros escolares.

Para poder aplicar este modelo, se debe tener en cuenta que la lengua de señas argentina debe circular en el establecimiento educativo tanto como idioma-herramienta para la enseñanza de los contenidos curriculares generales, como en los momentos de entretenimiento, y que el español escrito (español como lengua segunda) debe constituir un objeto de estudio que lleve un proceso de aprendizaje similar al que se emplea para la enseñanza de las lenguas extranjeras, por ejemplo inglés, francés o italiano.

Asimismo, en el caso de niños sordos, sean o no hijos de padres sordos u oyentes, es necesario entender que la escuela no puede proveer únicamente modelos oyentes en los que los sordos jamás podrán no solo reconocerse, sino ni siquiera comprender. La organización y el curriculum escolar deben contemplar la inclusión de miembros de la comunidad sorda capaces de transmitir modos de desempeñarse en el mundo de manera visual, con los cuales los niños puedan identificarse. Es decir, como adultos socializadores que sirvan como sistema de apoyo para la adquisición de la lengua de señas. De hecho, para muchos educadores y teóricos el problema del bilingüismo para sordos culmina cuando se toman ciertas decisiones lingüísticas y cuando se incluye físicamente al o a los adultos sordos en la escuela solo por ser “hablantes” de lengua de señas. Por otro lado, la inclusión de adultos sordos en el contexto del aula dentro de un proyecto bilingüe-multicultural conlleva la idea de que los sordos pueden integrarse desempeñando roles jerárquicos.

La presencia del maestro sordo y de la lengua de señas en la escuela no amenazan ni al maestro oyente ni a la lengua hablada, sino que se convierten en la mejor garantía de una eficiente educación.

 

 


1_ Se denomina Lengua segunda a aquella lengua no materna, aprendida en el país donde está oficializada, por ejemplo, un niño Argentino estudia lengua segunda si estudia francés en Francia. Lengua extranjera, en cambio, es aquella lengua cuyo aprendizaje se produce en un país en el cual no se la emplea: un niño argentino estudia francés en argentina.


 

 

 

 

 

 
     
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